Arte del Blog por Brenda Borges (Guatemala).


Para todo aquel cronopio que no encaja en los blogs de los famas.

martes, 29 de mayo de 2012

Se abre el telón...

Me voy a México
a encontrarme con mi destino norteamericano
a recostarme en las paredes de los gritos
a andar sobre los viejos pasos del enano
a morder la teta desgarrada
y ahogarme en el tequila de la noche

Yo que abrevé en los cálices amargos
que construí memorias de espectros [fantasmas
que tuve primavera en todas las estaciones
quiero que vengas, poesía, cuando la tristeza es parca
estás aquí, como nadie
tirando de mi lengua las palabras
enseñándome el idioma de los muertos
los que me huelen a valija rota cruzando las aduanas

¿Quién prendió una hoguera en medio de la lluvia
queriendo mezclar ceniza con espuma?
Será que soy siempre el primero del engaño
el comodín errante de las cartas
y la risa máxima del brío de las bocas
pero también veneno disfrazado de placebo
y una caricia lánguida que baja de las nucas
Seguiré necio a gatas con el bastón tirado
cruzando la avenida más abrupta
en la paja mejor escondida
del agujar rabioso de mi patio

Etcétera







domingo, 27 de mayo de 2012

Placa desmemorativa

Parido muy detrás de la frontera
se vuelve al lugar donde debiera comenzar su historia
 la patria
              [de patriotas
urgente de sanar

Un flaco vagabundo
colocho hasta los huesos
la barba desgarbada
caída palpebral

Crecido entre mayores
         [los experimentados
el viejo-joven-niño
o el sabio perdedor

Fulgente en el cinismo
medianamente gente
            [recuerdo haberle visto
                                llorándole la mar

Letrístico de ocaso
saliva con veneno
poeta asimilado
            [muy poco original

Así se fue en la sombra minúscula del aire descascarando el cielo
                               [vergüenza nacional
quedando la ternura
         [dichosamente exigua
la chispa en el recuerdo
de quienes conoció

A veces uno es poco
          [por no decir que nada
En boca fusilada
               abreva el deshonor


lunes, 30 de abril de 2012

Flores de Bach

Amar es entregarse a la cicuta de tus labios
Caminar desnudo en la balacera
Redimir los pecados del mundo infame
Sobre la cuerda afilada tambalearse

Amarte es dar ventaja a los bergantes
Tirar la casa por la ventana
Recordar a Oliverio llorando a mares
Sentir mi sangre plúmbica
Dormir inquieto entre las brasas
Gritar en el delirio tus siete letras

viernes, 23 de marzo de 2012

La muerte

Si la poesía te inventa
corretearás  desnuda entre los versos
Al pasar frente a tu casa
le lloverán palabras a la puerta

                        [He ganádote
                  he de morir en silencio
           hemos de bajar juntos el abismo
    han de reducirnos los microbios a ceniza
           hemos de renacer en uno solo

domingo, 29 de enero de 2012

El rey sin corona


Hubo una vez, aunque por muy poco tiempo,  un gobernante de cierto linaje sarcástico que para su desgracia ejerció poder en una época de neurosis desenfrenada y colectiva, fruto de la capacidad de los gobiernos anteriores de insatisfacer a las masas. Este testimonio nada tiene que ver con las filiaciones políticas que adopta cualquier diplomático para jugar cierto rol en la Historia, la Economía y, por supuesto, la Política de determinado territorio. Por el contrario, es un relato de las circunstancias; si se quiere, del azar que se va enredando imperceptible en las actividades cotidianas.
Como suele ocurrir, el desempeño político de un individuo, por nefasto que sea, pocas veces obliga a los afectados a decidir el magnicidio por decapitación con plena unanimidad. Conocido es el caso de María Antonieta, quien dijo “que coman pasteles” cuando se le hizo notar la falta de pan que tenía al pueblo muriendo de hambre.  Es decir que, en última instancia, un pueblo necesita gobernantes diplomáticos y cautelosos en sus comentarios, para  sentirse, si no a gusto,  por lo menos sin la necesidad de despertar las más bajas pasiones en forma de una masa colérica armada con antorchas y hoces campesinas.
En fin, nuestro gobernante no habló de panes, ni dio alicientes a alguna psicosis alimenticia que se estuviera gestando por el hambre del pueblo. Más bien pecó de tener todavía ciertas exaltaciones monárquicas que para nada venían al caso, pues el ciudadano moderno, por obediente y maleable que sea, no acepta ya reyes ni coronas, sino democracias representativas y elecciones, aun siendo éstas lo que se dice un mal a mares y consuelo de tontos. Tan absurdo fue el caso que el gobernante ni siquiera tuvo que dirigirse a los millones de gobernados  con las categorías monárquicas por excelencia: plebe, siervos, lacayos, peones, etceteraetcétera. Eso sí, en cambio, a sus funcionarios más allegados los sumergía diariamente en la parafernalia típica de los castillos medievales. Un buen chute de humor negro nunca puede faltar  en tan elevados recintos gubernativos.
Pero a ninguno de los vasallos le cayó en gracia ese retroceso súbito a las instituciones de antiguo régimen, y los rumores de que en el castillo se estaba consolidando un poder absolutista no tardaron en esparcirse por las callejuelas del reino, donde los habitantes puros y modestos hacía tiempo que veían en el poder ejecutivo al representante de todas las desgracias terrenales.
Por una noche todos estuvieron de acuerdo. Las calles se encendieron con el júbilo propio de las fiestas sagradas, dispuestos a revivir un episodio de la historia en medio de la danza cadente de las llamas.  Frente a un patíbulo improvisado por los carpinteros, siempre prestos a colaborar cuando se trata de dar rienda a la voluntad popular, nadie quiso escuchar el perdón que concedía aquel rey a sus súbditos infelices, convencido hasta las últimas de que gobernaba por derecho divino.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De ser necesario

Grita basta 
cuando sientas
caricias histriónicas
sin mayores convicciones

Gritaré basta
cuando no me abrigue tu desnudez
cuando tu sentido de gaviota te dicte otro mar
A lo que yo, el mar hecho luto
esperaré
en el eterno oleaje
siquiera el plumaje de otro vuelo

Que grite el bosque
cuando las hachas talen su tesoro 
que siembren los ojos de búho pesadillas 
que coman los cuervos el brillo de las caras
hasta que se contagie lo más hondo
y griten al unísono moluscos 
y rompan a gritazos los anzuelos
y oigan que se grita: ¡leven anclas!

Con nuestro grito desgarrador
que todos aprendan de nosotros
a no soportar aunque se pueda
y más aún 
a no deleitarse con la infamia 
cuales lenguas
          que ríen
                 la sordera

Temporada de cosecha

Porque con el machete en mano le daba por recordar aquellas cosas que se acomodan en  el fondo como guijarros en el riachuelo. Exudando todo pasaje memorable, de las sienes sudorosas escurría gotas que se estampaban en el suelo, formando imágenes en el charquito salobre; hasta esos días caniculares en la boca costa, los veinte latigazos sobre la coraza del viejo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Senectud I

Esta sonrisa de oreja a oreja
que le embriaga de calor
no ha venido así nomás
ha requerido tiempo, señora
sus males, su historia
Se necesita conocer el fondo
la bartolina triste y la camisa de fuerza
la borracha soledad hirviendo en Petrogrado
o allá donde siempre quede
el desierto helado de nuestra paciencia

Aún recuerdo los paseos que no tuvimos
en la campiña francesa
la cacerola de liebre con champiñones negros
el mantel cuadriculado y la sutil merienda
Pero se desordena del pasado nuestra mitología
indómita, siniestra de rapiña 
que nunca nos faltó ventana en el castillo
para contemplar a plenitud toda tortura

Usted que es tan poco memoriosa
que olvida sus propios males
esconde sus pesadillas 
en un capullo cálido de seda
En cambio, a mí me nace piel de agujas
y soy un puercoespín irremediable
que pincha sin querer toda caricia
que se abriga con el fuego de un basurero
y que con todo y eso 
todavía ríe de vez en cuando